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EL PRIMER MES : No es fácil ser papá Rafaella…

Cuando regreso de correr en la mañanas, tú ya estas despierta. Tu mamá te tiene cargada y cuando me miras me reconoces y sonríes. Te alegras de verme y te mueves como una loquita; no puedo dejar de sonreír y de emocionarme ahora que tienes seis meses. Todo es tan chévere, nena, pero los primeros días, el primer mes, fue muy difícil, nena.

...

Naciste un jueves y hasta el domingo estuvimos en la clínica. Allá era fácil, nena: te traían con nosotros cuando estabas despierta o cuando tenías hambre. Ahí fue que nos recomendaron que tomaras la leche de fórmula porque a tu mamá no le salía mucha y aceptamos (ese fue el primer error que cometimos, nena) y en la noches no dormías con nosotros, te tenían con los demás bebes. Nos dijeron que era mejor para que podamos descansar y también aceptamos (ese fue el segundo, no es bueno estar separados los primeros días). Toda la familia nos ayudaba en esos días calurosos de la clínica. Llegó el domingo y llegamos a la casa. Toda esa mañana y la tarde fue muy bonita. La familia estuvo con nosotros apoyándonos y sin darnos cuenta ya eran la 6 de la tarde. Todos se despidieron contentos y nos quedamos solos los tres y ahí recién nos dimos cuenta qué era ser papás.

Cuando recién te cargue y me moría de miedo de hacerte daño, eras tan chiquita, tan frágil. También nos dimos cuenta que tenías hambre cada dos horas, que dormías cada dos horas, que no era fácil cambiarte un pañal (esa noche te cambiamos varias veces solo por torpes, nena, solo por torpes, deberías demandarnos), que tus pulmones eran fuerte, muy fuerte porque lloraste mucho y no sabíamos qué hacer. Llamamos a tu pediatra y no nos contestaba, llamamos de emergencia a la clínica y tampoco nos ayudaban y, nena, me tenías a las 3 de madrugada yendo a todas farmacias de Miraflores buscando gaseovet para bebes, porque pensábamos que estabas con cólicos. Tu mamá estaba desesperada y yo fingía estar tranquiloy solo tenías más hambre.

Tienes que entender Rafaella que nadie esta preparado para ser papás. Como tú todos nacemos siendo hijos y lo somos por muchos años. Vemos a nuestros padres volverse mayores, mientras nosotros vamos madurando. Nos molesta la protección de nos dan y que la sentimos “sobreprotección”. Solo cuando somos padres nos damos cuenta de todo eso.

No dormimos nada ese mes (tu mamá menos que yo). Comenzó a gustarte mas la leche de fórmula que la de tu mamá y si no mamabas tu mamá dejaría de producirla. Todo era un gran problema porque necesitabas alimentarte bien. Tu mamá se puso muy sensible y no me soportaba mucho. Todo era extraño, no era lo que esperábamos, pero cuando te hacíamos dormir y te veíamos tan pequeñita nos quedábamos mirándonos cansados y estresados, pero maravillados de ser responsables de una vida, de una bebe, de tí.



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