viernes 4 de marzo de 2011

Tú la cuidas y ella te cuidará



¿Quién es mi princesa? Te pregunto y me respondes “nadie”. “¿Cómo que nadie? Vamos Rafaella, dime ¿quién es mi princesita?”, insisto, y tú me miras sonriendo y me dices “yo”, entonces te abrazo y te como a besos y me tienes muy enamorado porque esto lo hacemos desde que tenias un año y dos meses. Repetimos la rutina todos los días y ahora que estás tan cerca a cumplir dos años (solo faltan dos meses) te muestras cada día mas cariñosa conmigo y ya no tienes “mamitis crónica” y das paso a compartir mas cosas con tu padre.
En las mañanas te doy la leche en tu tomatodo, antes era el biberón. Cuando cambiaste de biberón a tu tomatodo no me gusto mucho, nena. Le decía a tu mamá que era muy rápido, que estabas tomando menos leche, porque no te acostumbrabas, y ella me decía “ya tiene que dejar el biberón”. En respuesta, solo la miraba y aceptaba, pero la verdad, nena, no quería dejar de darte tu biberón porque siempre te cargaba en mis brazos y te miraba tomar la leche. Tu me mirabas con esos enormes ojos que a veces son verdes, otras pardos, y ese momento simple de vernos era el mas lindo del día, en el que me sentía mas papá.

“No sale, papá” y dejas el tomatodo a un lado. Yo trato de insistir y tu me dices “no quero” y me río. Lo siguiente ya lo conozco: te echas, apoyas tu cabeza en la almohada, te ríes, me miras y dices “ven, aquí” y yo me hecho a tu lado. Te pregunto qué soñaste y me dices con “la vaca lola” y te vuelves a reír y eres tan pura, tan inocente, entonces, te como a besos. Luego, me dices “tetita” y te pregunto si estas segura. Entonces, acercas tu rostro hacia mí y me dices “mentira” y te ríes. Yo, que ya tengo un enorme babero, sé que no me lo voy a poder sacar nunca, porque eres mi princesa, siempre lo serás, hasta que seas más grande y te canses de ser mi princesa. Tu no eres de mi propiedad, lo sé, eres la tarea más hermosa que me a dado Dios, el de cuidarte con todo mi ser y mi amor. Nunca antes me he sentido tan responsable y tan amado, Rafaella. Al cuidarte tu me cuidas.

Te ama

Papá.

jueves 3 de junio de 2010

¿Donde están Rafaella?

¿Donde están? ¿a dónde se van? ¿quién los ve y los escucha?
Quién escuchará el aceite hervir en la sartén donde tu abuela me preparaba el almuerzo antes de ir al colegio 3023 y quién mirará mi sonrisa al ver a mi madre ponerme la insignia de policía escolar con cordón rojo o escuchará mi llanto en el cuarto de los hombres de la pequeña casa de mi padrino, por escuchar la canción “mi viejo” de Piero - solo tenía 6 años y ya saboreaba la melancolía-.
Dónde quedaron las noches cuando buscaba a mi hermana que miraba a su hermano menor preocupado por ella y se escapaba de casa donde no soportaba el que ya fuera una adolescente libre. Quién verá su sonrisa liberada por el alcohol diciéndome: “no te preocupes, diles que no me encontrastes”.
Quién me vera patinar feliz a los 11 años en el parque Senati, sintiéndome libre, y quién me vera ver a Cecilia con mirada enamorada, bailando la música de los huevones de “Menudo” solo porque ella era fanática y yo me moría de ganas de besar por primera vez; quién sentirá el dolor en las palmas de mis manos al saber que me dijo que no y quién verá los labios de Gina diciéndome que "sí quería ser mi primera novia".
Quién escuchará la voz llorosa de mi hermano en el dormitorio, drogándose delante mío y diciéndome: “tu nunca lo hagas, cabezón, nunca lo hagas” y quién vera verme correr con cinco años a los brazos de mi padre y agarrar su brazo fuerte o quién escuchará a Víctor Jara cuando le preguntaba a mi hermana mayor qué era el comunismo y ella, una universitaria samarquina de los 70, me contestaba segura y sin dudas: “lo justo”.
Quién me vera en la noche fumar cigarros en el invierno del 84, convertido en cadete del viejo colegio militar Leoncio Prado, o leer la carta de Magaly diciéndome: “espero que se acabe tu castigo en el colegio para podernos vernos mi amor”. Quién me vera corriendo borracho por el parque de las mil veredas escuchando Narcosis huyendo de los policías, evitando la batida cagándome de risa, o quién me verá pogear con Los Erecthus, escuchando ACDC y, luego, mi madre preocupada por verme borracho otra vez. Quién me vera bailar boleros con ella solos en la sala de mi casa ya con veintitantos años,o verá su rostro cercano a la muerte diciéndome “te extraño mucho”. Quién verá el rostro de tu abuelo al enterarse que choque el carro borracho, otra vez, diciéndome: “yo ya estoy viejo, es hora que madurez”.
Quién me verá triste escuchar a Charly Parker y verá el rostro de mi hermano en la noche de apagón diciéndome: “me voy del Perú ,no volveré a regresar, confía en el señor cabezón. ¡Vamos, cabezón, abrázame que no volverás a verme!”. Quién me observará ver la calle desde muy alto deseando saltar y ser libre por una puta vez.
Quién escuchará las risas de mis hermanos y mis padres alrededor de la mesa familiar y ser feliz por ser parte de ella o quien verá a través de mis ojos de púber el cartel colgado por mis hermanas en la fachada de mi casa “feliz año 1980”. Quién me verá en el centro de Lima mojado por la lluvia, de inicios de los noventas, escuchando en mi walkman Dear Prudence, fumando un cigarro, esperando la combi. Quién me verá ver a tu madre hermosa pidiéndome una cerveza en el Pub que teníamos con mi cuñado Guillermo o escuchará su voz diciéndome “mejor no estamos,no funcionará”. Quién nos verá felices en Obrajillo perdidamente enamorados y quién las noches que pasábamos escuchando Depeche Mode, tomando vino. Quién verá su rostro diciéndome: “creo que estoy embarazada”.
Quien sentirá el dolor de mi garganta de adolescente gritando mientras marchaba: “Cuarenta!!!”. Quién verá mi risa abierta, después de unos porros en las noches barranquinas de los noventas o quien me verá manejando hacia la casa diciéndome: “ya soy papá,ya soy papá”.
¿quién los verá o escuchará? ¿dónde están?
Tú los verá, tú los escuchará, mi Rafaella.
Ya están en tu rostro de un año: todo lo que acerté y me equivoqué y que me llevan esta noche a ver tu rostro. Sin estas vivencias tú no estarías acá. Cuando puedas leerlo y puedas entenderlo estarán en tu rostro de mujer mayor recordando a tu padre. Todos estos recuerdos son tuyos, tu los veras a través de tus ojos e imaginarás lo que yo viví y sentirás lo que yo viví, porque nunca podrás dejar de ser mi hija y siempre sabrás que te amo y te amaré y yo veré tu rostro desde otro lugar no físico porque siempre te acompañare.

Feliz primer cumpleaños Rafaella

Te ama , papá.

¿dónde esta papa? from gustavovidal on Vimeo.

sábado 8 de mayo de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS RAFAELLA!!!


Hoy pueden compartir el cumple de Rafaella en esta dirección

http://www.livestream.com/spiralonlive

Los esperamos!!!


jueves 14 de enero de 2010

LA TRISTEZA DE RAFAELLA

Mis ojos negros ven tus enormes ojos verdes: están tristes. Por primera vez veo en ellos ensimismamiento. Mis ojos negros, mis ojos rojos.

Cuando te veo reír pienso que siempre será así y te imagino ya caminando, ya discutiendo, ya preguntando cosas y cosas y te achinas y ocultas esos enormes ojos verdes que todos alaban. “¡Que lindos ojos!”. Todos me dicen eso. La alegría de verte sonreír todos los días se hace rutinaria, por que así son las cosas, nena, todo al final se vuelve rutinario, hasta tu hermosa sonrisa, solo cuando la dejas de ver recién te das cuenta de la fortuna que te rodea y la desgracia que es el no tenerla.

Te enfermaste por primera vez. Quiero que sepas algo Rafaella: tu eres muy fuerte, lo noté desde la primera vez que te vi, cuando llorabas y estrenabas tus pulmones, cuando veías todo desde tus primeros tres meses con esa mirada fuerte que tienes. Eres muy fuerte y no sabes, amor, tu papá siempre repite con orgullo: “ella es muy fuerte , es linda y fuerte”. Me llenas de orgullo y pensé que sería difícil que te enfermaras porque cuando solo tenías dos meses me enferme de gripe y no te contagiaste, también tu nana Rebeca y tu abuela Lilia se enfermaron y tu nada de enfermarte. Te enfrentaste todo el otoño e invierno sin nunca enfermarte.

Voy manejando rápido y con todos los sentidos concentrados. Estas pálida y sin alegría. Te llevo a emergencia. No sé lo que tienes, parecen gases. Entramos rápido, los doctores te examinan y me dicen que tienes muchos gases pero que eso es todo. Te veo sentadita en la camilla de emergencia, tus ojos verdes me miran, tus labios tienen una pequeña sonrisa, mis labios se alargan y sonríen, mis ojos negros se vuelven rojos , me acerco, te abrazo y te digo al oído con voz entrecortada “no me vuelvas a asustar así nena, no me a vuelvas a asustar”.

Gritas como loca, saltas y solo quieres bailar cuando llego, siempre te ríes y saltas de alegría pero esta vez que estamos de regreso a la casa no es así, estas callada y seria. Tus tías te vienen a ver, saben que te lleve a emergencia, se preocupan por tu viejo. Para ellas siempre seré su hermanito menor así ya tenga cuarenta. Te ven seria pero poco a poco vuelves a sonreír y de repente de la nada, vuelves a llorar y te decaes y te quedas fuera de ti. Tus tías no pueden ocultar su preocupación, yo tampoco, te calmamos y te duermes. Tu mamá llega preocupada. Ella y yo no sabemos aún la noche que nos espera vivir. Te vemos dormidita y no imaginamos siquiera que toda esa madrugada vas a estar vomitando varias veces, no nos pasa por la cabeza al verte dormir que a eso de las 4 de la mañana vas a tener fiebre y que no aguantaras nada en tu pequeña barriguita, que no podrás dormir nada por el dolor intenso que sientes, que no dormiremos nada esa noche de viernes. Te vemos dormir y pensamos que ya va a pasar, no lo imaginamos siquiera.

Amaneció y la fiebre se fue, pero los vómitos no y no se irán ni ese sábado ni el domingo. Tu mamá te lleva a tu doctor acompañada de tu abuela Lilia. Yo tengo que ir al trabajo, tengo que dirigir un casting, pero mi cabeza solo esta en verte sonreír en disfrutar de esa hermosa rutina de verte sonreír todos los días.

“Análisis de sangre y de orina, solo para descartar si es una infección. Todo parece unos problemas de gases pero mejor es descartar” nos dice el doctor y esa mañana me vuelves a demostrar lo valiente que eres porque cuando te sacan la muestra de sangre lloras muy poco. Me miras con esos ojos verdes llorando suave como diciéndome “cuando va a pasar” y yo miro la muestra y me parece mucha sangre y me peleo con el pobre enfermero porque soy un padre nuevo y así somos los padres nena, así somos.

Todo el día duermes y todo el día te veo dormir desde el monitor que tenemos en la sala, te veo dormir, haz seguido vomitando, ya no tanto, pero no vuelve esa sonrisa que tanto me gusta. Vemos los resultados y todo parece estar bien, no sabes el alivio que sentimos, esperamos que mejores, que descanses, pero los vómitos continuarán y otra vez verte dormir, solo verte dormir esperando que vuelva tu sonrisa.

El lunes llego a trabajar, estas mejor, estoy mas tranquilo y vuelves a vomitar. Quiero llevarte de nuevo a emergencia y tu mamá me pide que espere un poco más. Al llegar a almorzar te veo sentada jugando un poco decaída pero sonriendo, vuelvo a estar tranquilo.

Hoy jueves, después de casi una semana, estoy otra vez en el trabajo. Al irme te levantaste y saltastes al verme y reías como loquita y saltabas, ha vuelto la rutina que tanto amo.


miércoles 23 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!




De parte de mi hija una feliz navidad para todos ustedes.

El papá de Rafaella


sábado 14 de noviembre de 2009

EL PRIMER MES : No es fácil ser papá Rafaella…

Cuando regreso de correr en la mañanas, tú ya estas despierta. Tu mamá te tiene cargada y cuando me miras me reconoces y sonríes. Te alegras de verme y te mueves como una loquita; no puedo dejar de sonreír y de emocionarme ahora que tienes seis meses. Todo es tan chévere, nena, pero los primeros días, el primer mes, fue muy difícil, nena.

...

Naciste un jueves y hasta el domingo estuvimos en la clínica. Allá era fácil, nena: te traían con nosotros cuando estabas despierta o cuando tenías hambre. Ahí fue que nos recomendaron que tomaras la leche de fórmula porque a tu mamá no le salía mucha y aceptamos (ese fue el primer error que cometimos, nena) y en la noches no dormías con nosotros, te tenían con los demás bebes. Nos dijeron que era mejor para que podamos descansar y también aceptamos (ese fue el segundo, no es bueno estar separados los primeros días). Toda la familia nos ayudaba en esos días calurosos de la clínica. Llegó el domingo y llegamos a la casa. Toda esa mañana y la tarde fue muy bonita. La familia estuvo con nosotros apoyándonos y sin darnos cuenta ya eran la 6 de la tarde. Todos se despidieron contentos y nos quedamos solos los tres y ahí recién nos dimos cuenta qué era ser papás.

Cuando recién te cargue y me moría de miedo de hacerte daño, eras tan chiquita, tan frágil. También nos dimos cuenta que tenías hambre cada dos horas, que dormías cada dos horas, que no era fácil cambiarte un pañal (esa noche te cambiamos varias veces solo por torpes, nena, solo por torpes, deberías demandarnos), que tus pulmones eran fuerte, muy fuerte porque lloraste mucho y no sabíamos qué hacer. Llamamos a tu pediatra y no nos contestaba, llamamos de emergencia a la clínica y tampoco nos ayudaban y, nena, me tenías a las 3 de madrugada yendo a todas farmacias de Miraflores buscando gaseovet para bebes, porque pensábamos que estabas con cólicos. Tu mamá estaba desesperada y yo fingía estar tranquiloy solo tenías más hambre.

Tienes que entender Rafaella que nadie esta preparado para ser papás. Como tú todos nacemos siendo hijos y lo somos por muchos años. Vemos a nuestros padres volverse mayores, mientras nosotros vamos madurando. Nos molesta la protección de nos dan y que la sentimos “sobreprotección”. Solo cuando somos padres nos damos cuenta de todo eso.

No dormimos nada ese mes (tu mamá menos que yo). Comenzó a gustarte mas la leche de fórmula que la de tu mamá y si no mamabas tu mamá dejaría de producirla. Todo era un gran problema porque necesitabas alimentarte bien. Tu mamá se puso muy sensible y no me soportaba mucho. Todo era extraño, no era lo que esperábamos, pero cuando te hacíamos dormir y te veíamos tan pequeñita nos quedábamos mirándonos cansados y estresados, pero maravillados de ser responsables de una vida, de una bebe, de tí.



sábado 7 de noviembre de 2009

El nacimiento parte 2: ¡Soy papá!

El 7 de mayo a las 6 de la tarde, cuando tenía 39 años me volviste papá, nena, y es lo mejor que me ha pasado en la vida.

Finalmente naciste por cesárea, Rafaella. Desde el mediodía tu mamá trató de dilatar pero no pudo, así que a nuestro pesar, al finalizar la tarde y con los doctores escuchando Led Zepellin(muy buen augurio, nena , serás rockera como tu viejo!!!), tu mamá te trajo al mundo por cesárea. Lloraste mucho, nena.

Yo cogía la mano de tu mamá acompañándola, mientras los doctores facilitaban tu venida: vi tu linda cabeza salir. “¡Es hermosa , es hermosa!” fue lo primero que dije al verte. Tu mamá lloraba de felicidad. Nunca la vi tan feliz, tenía esa sonrisa que la ilumina: tú la iluminas, Rafaella; tú nos iluminas desde ese día, mi linda nena. Te pesaron, te midieron y te trajeron junto a nosotros y nos tomaron una foto. Después de nueve meses de verte crecer, por fin estábamos juntos los tres. Yo te veía y me creció el bigote, nena, me salio el bigote de papá: el papá de Rafaella.

Luego de unos 15 minutos te ingresaron al cuarto de recién nacidos . Yo fui corriendo a avisar a tus abuelos de tu llegada; subí las escaleras y te vi detrás del vidrio; veía como descubrías el poder de respirar con tus pulmones, (es tan importante respirar, nena, cuando seas mas grande lo entenderás) te movías mucho y llorabas mucho. “Esta bien, mi amor, llora, demuestra que tienes pulmones sanos”, te decía aunque me rompía el alma verte llorar. Tus tíos fueron llegando y todos me felicitaban. Guillermo me regalo un puro y yo estaba feliz, muy feliz.

Cuando nos quedamos tu tío Guillermo y yo solo atinábamos asombrados a verte conocer el mundo. Yo estaba en silencio esperando en el fondo que tu mamá nos acompañara, solo eso faltaba para que todo fuera perfecto, pero pasarían horas para que estemos juntos nuevamente, pero, desde ese momento, hemos estado juntos querida, nena. Hoy cumples 6 meses y eres la mas hermosa de las niñas (y nena, es verdad, soy director de casting, sé de lo que hablo). No me has dejado escribir como quisiera y no es fácil, nena, ahora que soy papá lo sé , pero eso es otro relato.

Lo mas delicado nos vuelve fuertes, muy fuertes .

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